viernes, 12 de diciembre de 2014

La tesis de Orlando Falla


En 1977 un estudiante de letras llamado Ordando Falla realizó un estudio titulado Algunas observaciones sobre la novela Semilla de mostaza de Elisa Hall como requisito previo a su graduación como Licenciado en Letras. Las conclusiones a las que llegó Falla en su trabajo sobre SDM fueron las siguientes:

"Termino este trabajo, pensando en que se trata del principio de una investigación más profunda, sobre todo en el campo de la lingüística y me permito formular las siguientes conclusiones:
1.      Semilla de mostaza de Elisa Hall de Asturias es una novela tradicional en que solo se busca el entretenimiento con la narración de hechos más o menos verosímiles.
2.      Se nota en la novela un intento de manifestar erudición lingüística, dando a entender que se domina el castellano del siglo XVII.
3.      El tema central es romántico. El protagonista manifiesta un sentimentalismo enfermizo, un pesimismo y un ambiente de ternura fácilmente visible.
4.      Creo que la autora debió documentarse, para escribir su novela, en literatura geográfica e histórica de la España de Felipe IV; pero se nota que, a veces, se deja llevar de su fantasía no siempre verosímil.
5.      El lenguaje en que está escrita la novela tiene rasgos de un castellano moderno con una ortografía medieval.
6.      En una obra que, según lo indica la misma autora, fue escrita en 1710, se echa de menos la exuberancia y el alambicamiento propios del culteranismo que prevalecía en los autores de de aquella época.
7.      En la controversia que se entabló en la prensa de 1938, se nota mucha superficialidad. Hay poca atención a la novela misma. Se argumenta contra la originalidad de la obra, afirmando que no podía una autora, mujer y desconocida, haber escrito una obra “tan maravillosa”.
8.      No encontré suficientes elementos de juicio para decidir la contienda sobre la originalidad de la obra. El análisis interno lleva a la conclusión primera. Hay rasgos ciertamente posteriores al siglo XVII. "( Orlando Falla, 1977: 112-113)

Cuando aconteció la muerte de Orlando Falla en septiembre de 2010, el periodista de El Periódico Luis A. Molina le dedicó un artículo al autor, en el que, entre otras cosas, señalaba:

Su tesis fue tan relevante como polémica, un estudio filológico sobre el libro Semilla de Mostaza, de Elisa Hall de Asturias. Según Orlando Falla, era posible que el libro no hubiera sido escrito por ella, [cursiva mía] de acuerdo a su análisis. Aunque esto no se comprobó, sí generó un fuerte debate en aquella época, pues dicho libro es parte de la literatura clásica guatemalteca.

Como se desprende de las conclusiones emitidas por Orlando Falla, en ningún momento señala que fuera posible que el libro no hubiese sido escrito por ella, sino más bien todo lo contrario. Los rasgos posteriores al siglo XVII son indicios que van favor de la tesis que defiende la autoría de Hall. Lo que deseamos señalar con estas apreciaciones es el fuerte arraigo que tuvo en Guatemala la tesis de los contrarios.

Periodismo y literatura: historia de una polémica

¿QUÉ SUPUSO LA PUBLICACIÓN DE SEMILLA DE MOSTAZA (1938) EN GUATEMALA?

Elisa Hall de Asturias publicó Semilla de mostaza (SDM) en Guatemala en octubre de 1938. El subtítulo aclara que se trata de Las memorias fidedignas de don Sancho Álvarez de Asturias, Cavallero del Siglo XVII, en la quales relata las muy curiosas aventuras que le acaecieron en España y el como y porque tomó providencia de venir al Reyno de Goathemala [sic]. La novela, escrita en un recurrente “castellano antiguo” y narrada en primera persona por su protagonista (un personaje histórico), tan pronto salió publicada recibió numerosos elogios de la prensa del país. Y tantos fueron los enaltecimientos que no tardó en aparecer la «semilla de la discordia» poniendo en entredicho su autoría. Sin pruebas concluyentes, apareció un grupo de detractores que acusó a Hall de haber plagiado un “supuesto manuscrito del siglo XVIII escrito por don Sancho Álvarez de Asturias en Guatemala”. “Supuesto manuscrito” que, curiosamente, jamás apareció.
Los contrarios a la autoría de Elisa Hall, aceptando el rumor de la existencia del “supuesto manuscrito” y considerando como autor a Sancho Álvarez de Asturias; creyeron que la historia ficticia que acontece en Semilla de mostaza había sido una historia real y no una ficción histórica. Y la consideraron real, principalmente por dos cuestiones. Primera, porque los personajes y algunos de los hechos históricos que aparecen en la obra se corresponden con personas reales y con acontecimientos reflejados en los libros de historia.  Y segunda, por el fabuloso uso del «castellano antiguo». De este modo, comenzó el debate periodístico-literario más largo de la historia de Guatemala que para muchos, todavía hoy, más de setenta años después de su publicación, continúa siendo un misterio sin resolver. 

Elisa Hall y SDM
A finales de la segunda década del siglo XX, Hall conoció a quien sería su futuro esposo, don José Luis Asturias Tejada, hijo de don Antonio Acisclo Asturias Asturias y de doña Elisa Tejada Asturias de Asturias. Los dos jóvenes enamorados se casaron el 3 de febrero de 1923. Los siguientes años, Hall los pasó atendiendo a su familia y a la lectura de obras literarias. Durante aquellos años de convivencia con su familia política, Elisa Hall se familiarizó con el trabajo monumental que su suegro realizaba con el afán de mantener al día la genealogía de la familia Asturias, desde el arribo del primer antepasado, don Sancho Álvarez de Asturias, a Guatemala en la segunda mitad del siglo XVII. Además, don Antonio poseía una riquísima biblioteca, de la cual bebía Hall interesada en esas historias antiguas que contemplaban las emigraciones que dieron lugar a la  población de Escocia e Irlanda, así como al origen de la nobleza de España. Fue así cómo Hall concibió la idea de escribir SDM, obra monumental que, según el manuscrito de 343 folios, inició el 5 de febrero de 1937 y finalizó el 3 de febrero de 1938, a las 3:36 de la tarde. Hall, mujer inquieta y estudiosa como pocas, se documenta profundamente sobre la época de don Sancho (1640- 1710) para escribir unas memorias que, narradas en primera persona  y con un lenguaje arcaico, cuentan la vida en España del número uno de la genealogía, don Sancho, y el porqué de su emigración a América en 1666.
Fue su padre, Guillermo F. Hall quien llevó al seno de la Academia de la Lengua, a la cual pertenecía, en mayo de 1937[1], los primeros capítulos de la obra que su hija estaba escribiendo, a la que él y su otro hijo Guillermo ayudaban pasándola máquina. SDM sale a la luz en octubre de 1938, la primera edición es una tirada de 1150 ejemplares de 416 páginas, impresos con el respaldo del Gobierno del Presidente Jorge Ubico, en los talleres de la Tipografía Nacional.


[1] Vela, David «Interesante sesión en el seno de la Academia de la Lengua», El Imparcial (Guatemala), 8 de mayo de 1937. El título destacado da la noticia: «Se revela una excelente escritora en la señorita Elisa Hall de Asturias con su obra sobre la historia de la familia Asturias».


LA HISTORIA DE LA POLÉMICA
Contexto histórico y literario: Guatemala 1938
En el ambiente de Guatemala de los años 1935 a 1948, entre los que se constituyó la dictadura de Jorge Ubico (la cual impedía la publicación de libros que trataran sobre temas nacionales), existe un gran vacío de publicación novelística, a excepción de Semilla de mostaza (1938) y de las novelas Cuando cae la noche de Rosendo Santa Cruz y Anaité de Mario Monteforte que aparecieron en 1943. Nada especial ocurría en Guatemala, fuera de unos cuantos próceres literarios que publicaban en la prensa diaria (Carlos Wyld Ospina, César Brañas, Rafael Arévalo Martínez, David Vela, Federico Hernández de León, León Aguilera, José Rodríguez Cerna, Manuel Cobos Batres, etc.) y de las ediciones prestigiosas, aunque ocasionales, de la Tipografía Nacional. En aquellos años, todavía no habían llegado a su cenit los máximos valores de la literatura guatemalteca —Miguel Ángel Asturias, Flavio Herrera, Cardoza y Aragón, Monteforte Toledo y otros—.

Nacimiento de la polémica
En este tedioso ambiente literario nace SDM. Comprendemos entonces porque el libro causó general estupefacción. Su publicación provocó tres editoriales, una en cada uno de los principales periódicos del país: El Imparcial[1], Diario de Centro América[2] y El liberal Progresista[3]. Todos coincidían en que se trataba de una obra maestra comparable con la producción de Lope de Vega, de Góngora, de Cervantes, que no solo venía a enriquecer a las letras nacionales sino a las del continente y a la literatura universal. Federico Hernández de León lo expresa así en el Diario de Centro América el 12 de octubre de 1938: «…el parecer uniformado se expresó en cálidos elogios: había desenfado, agilidad y donaire, sabor de vino rancio y color de oro viejo…».  La crítica tenía un punto de común acuerdo: Semilla de mostaza era una obra maestra de la literatura guatemalteca. Y por esto mismo, a algunos periodistas y literatos de la época, les resultaba sorprendente que hubiera sido escrita «por una guapa y joven mujer guatemalteca, apenas conocida en el mundo literario».
En el número de octubre de la revista Nosotras, sale publicado un artículo de Luz Valle, elogiando a Hall,  «Semilla de mostaza. Una obra femenina digna de aplauso», junto con un capítulo de SDM.
Jueves, 26 de octubre de 1938
Nuestro Diario[4] es el que hace pública la duda que desde la publicación de la obra se debatía en los mentideros: la acusaban de haber plagiado un “supuesto manuscrito del siglo XVIII escrito por don Sancho Álvarez de Asturias en Guatemala”.
Sábado, 28 de octubre de 1938
Sin embargo, a la autora siguen lloviéndole elogios de Pedro Pérez Valenzuela[5] y Adolfo Drago-Bracco[6].

Martes, 31 de octubre de 1938
Tres días más tarde, en el Nuestro Diario, en la sección “El cristal con que se mira”, José Valle escribía:
Pedro Pérez Valenzuela en su elogio del recién aparecido libro de doña Elisa Hall dice con donosa picardía que Semilla de mostaza ya va dejando de ser tal para convertirse en “semilla de discordia”. No es para tanto. Será, si se quiere, semilla de murmuración que bien puede florecer en breñal de discusiones si todos vamos diciendo lo que pensamos de la obra,. . .
Refiriéndose a ciertos reclamos de Drago-Braco, Valle contesta acaloradamente:
¿Quien, amigo Drago-Braco, está regateando talentos? [...] ¿Pero es posible que una persona que nunca diera a conocer dotes literarias se venga sin decir agua va con una obra de tamaño calibre? Y al analizar la novela, que es una versión de vidas pretéritas en épocas separadas por siglos de la nuestra, y notar esa acuciosidad novelística calcada en hechos que revelan conocimientos profundos de los hombres y de las cosas del pasado; y aquilatar perfecciones de lenguaje y acomodo perfecto de las situaciones de lo narrado con el ambiente de la España del siglo XVII, y encontrar una arquitectura narrativa sin tacha y mil primores más, propios del novelista avezado a esas dificilísimas tareas, viene de inmediato el asombro y luego. . . la sombra de una duda[7].
Ese mismo día, en el mismo diario (Nuestro Diario) se publican los agradecimientos a la Sra. Hall por parte de la Academia de la Lengua y un artículo de Eduardo Mayora titulado «Semilla de mostaza», en el que aplaude la obra de forma desmesurada.
Viernes, 4 de noviembre de 1938
No menos hiperbólico resulta el artículo publicado por Sinforoso Aguilar en El Imparcial, el 4 de noviembre de 1938. SDM  le resulta una sorpresa de vetusta ortografía y un fluido, sereno, sabroso estilo, en el que se da una difícil simplicidad, que le traen “vagas sensaciones de Pereda”, “viento helado en algunos pasajes a lo Valle Inclán, sardónico reír de Eca de Queiros”, “magistral dominio del idioma y estilo ameno que le recuerda a La gloria de don Ramiro, de Enrique Larreta”. Ese mismo día, El Liberal Progresista dedica un editorial titulado «La autenticidad de Semilla de mostaza» en el que se comenta el debate que se está dando en la prensa de manera muy objetiva y se insta a la autora a que hable y se defienda.
Lunes, 7 de noviembre de 1938
Este día sale publicado un elogio de Muñoz Meany en Nuestro Diario, titulado «Semilla de mostaza».
Para este lunes, Hall convocó una junta de periodistas en su casa, respondiendo activamente al editorial publicado en El Liberal Progresista el viernes anterior. Quiere hablar y defenderse de las dudas que se han generado acerca de la autoría de su obra.
Martes, 8 de noviembre de 1938
El Imparcial dedica a la «Junta de periodistas en la casa de la Señora Hall. Ayer en la tarde» este editorial y un artículo de Clementina Suarez titulado «Junta de periodistas…»
El Liberal Progresista también se hace eco con un editorial titulado «Al margen de la filiación de un libro».
Nuestro Diario publica dos artículos: uno firmado por José Valle «Semilla de mostaza. La reunión de ayer en casa de la Señora Hall» y otro de Rodolfo Mayorga-Rivas titulado «Sobre la identidad de Semilla de mostaza».
Por lo que se desprende de los artículos publicados, a la reunión en la casa de Elisa Hall acudieron: Clementina Suárez (periodista), Manuel Cobos Batres, Rodolfo Mayorga-Rivas (escritor salvadoreño), Alejandro Córdoba (director de El Imparcial), Cesar Brañas y Carlos Gándara (El Imparcial), José Valle (Nuestro Diario) y Carlos Samayoa Aguilar (periodista). Algunos de ellos no quedaron conformes con las explicaciones y la lista bibliográfica que dio la autora como base de su escritura. Es decir, la duda persistió. José Valle en su artículo refleja las palabras expresadas a la autora la tarde anterior:
«Y para rematar este apunte le repetimos lo que ayer le dijimos de palabra: que esperamos se decida a escribir y que el espacio del periódico que tenemos a nuestra disposición, está a sus órdenes y que sus cuartillas serán recibidas con albricias, como corresponde a quien ha sido capaz de producir páginas tan maravillosas como las de las memorias de la vida de don Sancho.»[8]
Miércoles, 9 de noviembre de 1938
La autora no se hace esperar, en tan solo un día, escribe dos nuevos capítulos de la segunda parte de SDM con el mismo lenguaje arcaico. Este día Nuestro Diario anuncia que al día siguiente se publicarán los capítulos anticipados de las memorias de don Sancho Álvarez de Asturias.
Jueves, 10 de noviembre de 1938
Como toda respuesta acerca de la maternidad de su libro, Elisa Hall publicó en Nuestro Diario, a partir del jueves 10 de noviembre, dos capítulos anticipados de la continuación de las Memorias Fidedignas de don Sancho Álvarez de Asturias, titulados "De cómo un inquisidor, un bachiller y dos frailes le majaron una salsa a sor Juana de Maldonado", en los cuales narra, utilizando prosa en verso, los sucesos históricos situados casi tres siglos atrás[9], análogos a la encerrona que pretendieron hacerle los periodistas en una junta en su propia casa tan solo tres días atrás, el 7 de noviembre de 1938. En estos capítulos, Hall retrata perfectamente a los periodistas que asistieron a la reunión:
Sucedió que a algunos hombres dedicados al noble exercicio de la pluma, aquel éxito cosechado en cercado ageno (y por añedidura, femenil) dioles dentera, pues no les salió el guisado muy a sabor de su paladar.
Para mejor entendimiento deste relato, devo acometer la ingrata tarea de pintar a aquellos cagatintas con pelos y señales. Eran: un inquisidor, un bachiller y dos frayles (mercedario el uno y franciscano el otro), que se confederaron con gran recato y resguardo para sorprender la buena fee de Sor Juana y esparcir a los quatro vientos la más absurda e ignorante chismografia, so pretexto de que aquel era el sentir de la gente.[10]
Viernes, 11 de noviembre de 1938
Este día es El Imparcial quien publica los capítulos anticipados reproducidos el día anterior en Nuestro Diario.
En la marejada periodística que se levantó aquellos días, siguieron entrando en la lid nuevas plumas que, a su vez, aumentaban lo encrespado del debate. Soplaban fuertes vientos y a esos vientos envió su «Mensaje al Viento» el prestigioso escritor José Rodríguez Cerna, llamándolo «El escándalo del día»[11]. En su columna sale en defensa de la autora y vitupera a quienes se encarnizan contra doña Elisa Hall de Asturias por su novela SDM.
César Brañas publica ese mismo día también en El Imparcial, «Después de una junta. Equivocada interpretación de una gestión bienintencionada» que responde al artículo publicado ese mismo día en el mismo periódico por Rodríguez Cerna, diciendo que la junta no tuvo ninguna mala intención sino la de informar al público.
Sábado, 12 de noviembre de 1938
El artículo de Rodríguez Cerna revolvió más las aguas ya movidas de El Liberal Progresista que, con fecha 12 de noviembre de 1938, escribía en su «Ingredientes para la salsa de mostaza». «José Rodríguez Cerna parte de ciertas apreciaciones equivocadas –de buena intención- con respecto a la intervención de la prensa local en este asunto.» Cerna habló de «encarnizamiento» y de «juicio de residencia» contra la autora, para calificar la actuación de algunos periodistas que hicieron preguntas a doña Elisa.
Lunes, 14 de noviembre de 1938
Sinforoso Aguilar publica una carta dirigida[12] al periodista César Brañas en que alude a la junta de periodistas tenida en casa de la señora Hall, dice así:
Señor don César Brañas: no acierto a comprender lo que sucede, mi querido César: se da a luz un libro cuyo sólo principio calificáis de admirable, y os abstenéis de lo que como literatos, y más aún, como periodistas, ha debido ser vuestra acción inmediata: la crítica literaria […]
Incita a César Brañas a que se dedique a la crítica literaria y a que se deje de conjeturas, pues lo que no se puede hacer es acusar de plagio sin pruebas.
A pesar de la abundancia de elogios que caían tropicalmente sobre la autora de SDM, la duda seguía siendo seria y mordiendo la mente de muchos. La propia autora, sin duda en legítima defensa, remitió a El Liberal Progresista una nota o escrito, ya que de ello da noticia el diario en su edición del 14 de noviembre bajo el título «Incongruencias de una defensa». En su comentario a esa defensa, el editorialista señala que la señora Elisa Hall:
[…] ha querido hacer en una sola vía dos mandados: probar su habilidad literaria y tratar de vengarse de los periodistas y literatos que estuvimos a visitarla en su casa de habitación el 7 del corriente y a quienes nos acusa de haber llevado una “vergonzosa inquisición”, cuando es del público dominio que ella invitara para aquella célebre reunión, en una forma tan espontánea cuanto gentil e indeclinable […]

Jueves, 17 de noviembre de 1938
Manuel Cobos Batres publica en El Imparcial un artículo[13] en el que informa que va a iniciar en una serie de diez artículos  los que se compromete probar la autoría de Hall sobre la obra, haciendo un análisis mucho más profundo de lo que se ha hecho hasta ahora.
También Francisco Fernández Hall inicia una serie de artículos[14] que publica El Imparcial en los que finge un mensaje de ultratumba de parte del rey don Phelipe IV a Elisa Hall, destinado a señalar aciertos y errores de la autora, inexactitudes, confusiones, interpretaciones personales, etc. Y a deshacer la mala fama que de mujeriego le aplica la autora al regio personaje. La forma original adoptada por Francisco Fernández Hall, al mismo tiempo que le presta mucho interés a la crítica, proporciona al autor ocasión para desenvolverse en el estilo antiguo del libro, picaresca y sabrosamente.
Viernes 18 de noviembre de 1938
Napoleón Viera Altamirano, director del Diario de Hoy de El Salvador, publica un artículo[15] en el que además de elogiar a la autora de SDM, de forma indirecta inicia un nuevo debate literario, aunque viejo, entre el clasicismo y la modernidad, entre la buena literatura y la mala literatura.
Viera Altamirano señala en este artículo que SDM rompe con la monotonía de lo que se escribe en ese momento y que la obra marca un cambio que es grato en la literatura contemporánea de Centro América, que ya están cansados de «tanta fantasía anárquica, abrumados de esas prodigiosas agilidades para trastornar el orden de las ideas y de las cosas, y agotados hasta el desfallecimiento de ese empeño de atormentar al lector con el sacudimiento desmesurado, extremado y atroz de toda su emotividad», refiriéndose claramente a la poesía de vanguardia que se practica en Centro América. Ante este panorama se refiere a SDM como una tregua, como un «oasis maravilloso, lleno de palmeras airosas, de dulces dátiles y fuentes refrescantes».

 
Sábado, 19 de noviembre de 1938
Un nuevo semanario se adscribe al debate en defensa de la mujer literata. Aparecen tres artículos de elogio a Hall en el Semanario Independiente, uno de Enrique Llano Pérez[16], otro de J. Ceilán[17] y un tercero de Severo Catalina titulado «El talento». Llano Pérez apuesta a que si la obra de Hall hubiese sido un «tomito de versos sensibleros y cursilones, rebosando amores tormentosos e imposibles», que hiciesen llorar y suspirar; hubiese recibido el aplauso unánime de los críticos, pero como Hall rompe con esa modalidad de la literatura femenina con una obra original, no se la cree capaz de escribir tal monumento. Por su parte, J. Ceilán reconoce que en una época como la que vive Guatemala, de apocamiento y de exclusión, la mujer es mirada con desdén y no se le quiere dar «el merecido asiento en los cenáculos literarios».
En Nuestro Diario aparecen también tres artículos: uno sin firma y titulado «Al redor de la envidia», otro de José Valle «Don Manuel Cobos Batres en la liza», en el que aplaude la posición de Cobos Batres de no decantarse por ninguno de los dos bandos hasta hacer un análisis profundo y el tercero es la continuación del artículo de Viera Altamirano, publicado el día anterior.
Martes, 22 de noviembre de 1938
El periodista de El Imparcial J. Fernando Juárez pide disculpas a la Sra. Hall a través de un artículo[18] convencido de su equivocación por no haber creído en su autoría. Este cambio de bando, reconoce que viene a raíz de los artículos publicados por Francisco Fernández Hall (en los que haciéndose pasar por Phelipe IV) en los que señala múltiples errores y anacronismos en SDM.
León Aguilera inicia este día una serie de artículos[19] en los que responde en contra del pasadismo manifestado por Viera Altamirano y en defensa de las juventudes neomodernistas de Centro América. La discusión entre Viera Altamirano y León Aguilera no es en cuanto al debate de la autoría de la obra de Hall, ya que León Aguilera no toma partido en dicha polémica, sino que lo que critica de Viera Altamirano es que para ensalzar una novela de corte clásico machaque las nuevas tendencias. De este modo, se genera una nueva polémica entre el clasicismo literario y las modernas estéticas literarias.
León Aguilera sale en defensa de los jóvenes poetas de Centro América. Responde a Viera Altamirano con un debate interesantísimo sobre el nacimiento de la corriente literaria del momento. Señala que los ultras y los ismos (1918) —surrealismo, dadaísmo, simbolismo, etc. — desbrozaron la senda de los más jóvenes. En aquellos años, exageraron sus tonos irreverentes ultraístas y dadaístas porque era necesario para luchar contra el eterno pasadismo, contra la regresión. «En Guatemala surge ahora una constelación de jóvenes nuevos y hombres que van a la vanguardia», juventudes neomodernistas; un movimiento de nueva sensibilidad estética centroamericana. Los ismos solo fueron los pioneros que limpiaron el terreno del pasadismo, pero en 1938 ya son clásicos de vanguardia.
Ante este panorama literario nace una obra como SDM, que con sabor arcaico es de gusto para los clasicistas pero no para los modernos, que la consideran un retroceso, una regresión. León Aguilera está de acuerdo con Viera Altamirano en que sí hay un renacimiento, pero no hacia el pasado sino hacia el futuro.
León Aguilera expone que Guatemala es cuna de la vanguardia americana, porque cuando otros países del itsmo centroamericano se debatían con gastadas canciones de Rubén Darío, ya en 1921-23 Cardoza y Aragón, David Vela, Samayoa Aguilar, Miguel Ángel Asturias, etc. rompían esos cánones y se declaraban por los neosismos. Así mismo, señala que ya en Francia en 1910, en los estertores del simbolismo, algunas voces pugnaban por algo más allá de esta estética, iniciando una divergencia contra lo moderno. El espíritu del clasicismo, del romanticismo convive con el parnasianismo, etc. No se puede hablar de una nueva estética que englobe todo, de ahí que critique la intransigencia de Viera Altamirano en este sentido al observar en el horizonte una única tendencia y, además, clásica.



Viernes, 25 de noviembre de 1938
Elisa Hall publica un artículo en el que contesta a Francisco Fernández Hall (a Phelipe IV) agradeciéndole los errores que este señaló en su obra, ya que han servido para dar credibilidad a su autoría y discutiéndole ciertos detalles.
[…] Para convencer a los incrédulos e para mi instruyción, Vuestra Magestad señala mis errores en cinco cartas que desde ultratumba ha tenido a bien embiarme. Con sumo acatamiento reconozco que cometí hartos descuidos. Descomunal despropósito fue mezclar en una mesma casa, al jesuita y a los frayles; fuéseme de las mientes aver adentrado al mancebo con su raptor al colegio eclesiástico (fin p. 195). Quería yo encaxar, a todo trueco, el párrafo de los amanueses: bullíame en el magin, me ofusqué y apreté en ello. En dos capítulos resumí el furor de varios días de afanosa búsqueda; si bien supiésedes mis desvelos, fuérades benigno con mi yerro, que confieso y abomino […] Siendo mi libro materia en donde se funde la historia con la ficción, deví cuidar mucho, por lo menos, de dar fechas exactas; gran desacierto fue trocar la de vuestro tránsito e no entiendo como pude cometer falta de tan gran magnitud. Mirando a esto, solo puedo dexir que al trasegarla historia lo fize con torpeza. En el mejor vino siempre ay hezes. No podía faltar la regla con el que, con pretensiones de añejo os serví; quantimás, aviéndolo entubiado con el de mi vendimia […][20]

Miércoles, 30 de noviembre de 1938
Manuel Cobos Batres, en un artículo eufórico intitulado ¡HOSANNA! Publicado en El Imparcial el 30 de noviembre, llamó a la novela «la obra cumbre de nuestra literatura nacional en el siglo transcurrido desde la muerte de Pepe Batres». Después planteó la problemática del esclarecimiento de la autoría de Semilla de mostaza, como tema de discusión a nivel de crítica literaria concienzuda y de investigación sana, abandonando la senda arbitraria de las pasiones personales.
Diciembre de 1938
Viera Altamirano continúa el debate que abrió, sin pretensiones, y de nuevo abre otro viejo debate entre lo que es mala y buena literatura, en un artículo titulado «La polémica literaria: arte y artesanía»[21]. Viera Altamirano no ve en las vanguardias arte sino artificio deformante, que se basa en la forma y se olvida del contenido. Y para él, esto no es un nuevo arte sino mala literatura. Una literatura «artificiosa, insincera, interesada, desposeída de calidad noble y generosa, pura y doliente que caracteriza a la creación del hombre superior. Alienta a los jóvenes a que se pueden hacer otras cosas que mero artificio y que no malgasten su talento en esa estética.
Francisco Fernández Hall escribe un artículo[22] titulado «Más papista que el Papa» refiriéndose al artículo publicado por Manuel Cobos Batres « ¡Hosanna!» en el que le recrimina algún comentario desacertado para la defensa de Elisa Hall. A pesar de estar en el mismo bando (a favor de Elisa), la discusión está servida.
Asimismo, al anterior debate literario entre el clasicismo y la modernidad, se unen nuevas plumas. José Rodríguez Cerna publica cuatro artículos[23] que resumiendo mucho dice que hay que admitir todas las tendencias: clásicas y modernas.
Manuel Cobos Batres empieza a publicar en El Imparcial un análisis más profundo y completo sobre la obra, llevado por una doble y fuerte motivación: el interés literario y su ascendencia directa en el linaje del estudiado don Sancho Álvarez de Asturias. En una serie de artículos[24] analiza la autenticidad de Elisa Hall como autora del libro. En ellos delata los errores, contradicciones, puntos débiles de la trama y examina el estilo de la novela, para concluir que es obra de Elisa Hall.
Resumen
Como hemos visto en el punto anterior el debate es diario y permaneció vigente por más de dos años a través de notas firmadas por lo más granado de la intelectualidad literaria guatemalteca. Estuvieron del lado de Elisa Hall: Federico Hernández de León, David Vela Salvatierra, José Quevedo, Pedro Pérez Valenzuela, Adolfo Drago-Bracco, Rafael Arévalo Martínez, Enrique Muñoz Meany, Pío M. Riépele, Antonio Valladares, Alberto Masferrer, Sinforoso Aguilar, Luz Valle, Eduardo Mayora, Rodolfo Mayorga-Rivas, José Rodríguez Cerna, J. Ceilán S., Enrique Llano Pérez, Manuel Cobos Batres, Francisco Fernández Hall -Haroldo-, J. Fernando Juárez Muñoz, Isaura de Menéndez Mina, Mary F. de Carrillo Magaña, Dr. Armando Gálvez, Manuel Penedo y de León, José Arzú, Medardo Mejía, Pablo Duchez y Guillermo Fonseca, entre otros.
El debate inclusive desbordó las fronteras guatemaltecas, ya que intervinieron, también del lado de Elisa Hall, Napoleón Viera Altamirano, director del Diario de Hoy de San Salvador, quien conocía a Elisa desde 1928, por Alberto Masferrer, de la producción de Madre Maya de la misma autora.  Detrás de él intervinieron en el mismo sentido Ricardo Alas, de La Prensa, José M. Peralta Lagos, quien escribía en Nuestro Diario y Diario Latino, Hugo Lindo, todos de El Salvador. Se dejaron escuchar también, desde Buenos Aires, sinceros elogios a la obra de Elisa Hall por Máximo Soto-Hall, su pariente, y por don Enrique de Gandía, afamado literato argentino con muchos años de vivir en España.
Las Academias de la Lengua correspondiente a la española, tanto de Guatemala (Nuestro Diario, 31 de octubre de 1938), como de México a través de su Secretario Perpetuo, don Darío Rubio (Nuestro Diario, 7 de febrero de 1939), solo tuvieron frases elogiosas para Elisa Hall. 
Hubo, además, decenas de artículos de autores que, sin tomar bando en la contienda, se referían a temas periféricos alrededor del debate principal, como fueron los casos de León Aguilera, Antonio Morales Nadler, Carlos Luna, Antonio S. Coll, Manuel Coronado Aguilar, José A. Miranda, etc., en temas tan diversos como el castellano del siglo XVII, divulgación radial de poesía vanguardista, la polémica literaria: arte y artesanía, estéticas nuevas y literatos nuevos, el pasadismo literario agazapado, al redor de la envidia, los mejores ingenios del siglo de oro… culteranos y vanguardistas, absolutismo intelectual, imposibilidad de restaurar el pasado, etcétera.



CONTINÚA LA POLÉMICA (1939)
En 1939 continúa un intenso debate en la prensa. Un nuevo personaje entra en el bando de los detractores de Hall: Manuel María Ávila Ayala[25]; quien desde entonces sería su más incontestable enemigo. Los que están en contra de la autoría de Elisa Hall, como es el caso de Ávila Ayala, Pedro Arce y Valladares y Carlos Wyld Ospina ofrecen abiertamente sus argumentos en contra y los que están a favor de Elisa, como Cobos Batres, Francisco Fernández Hall, entre muchos otros, discuten tales argumentaciones. De manera que el debate se convierte en una lucha de talentos, de sapiencia entre intelectuales. Semilla de mostaza queda en un segundo plano, en una excusa para demostrar la erudición, la competencia histórica y literaria, así como los conocimientos de estética y de crítica literaria que tienen las plumas más intelectuales del momento. Es curioso que dentro del grupo de los que están en contra, se generan nuevos debates entre ellos; ya no importa si Elisa es la autora o no. Ahora es pura crítica literaria, y así como Ávila Ayala y Wyld Ospina ambos están en contra de la autoría de Elisa, ahora opinan sobre si la obra vale o no vale. Y al ser considerada por Wyld Ospina como «un novelón insubstancial de capa y espada, disparatado las más veces y las menos ingenioso» entra en debate con Ávila Ayala que está en su mismo bando,  para quien, en muchas palabras de él y pocas mías, viene a decirle a Wyld Ospina, qué aspectos, a su parecer, hay que observar en una obra para hacer crítica literaria.
Pedro Arce y Valladares fue quien había generado el rumor sobre la existencia de un supuesto manuscrito y quien asegura que es don Sancho el escritor español que escribió las Memorias, que Elisa ha plagiado. Y cuenta la anécdota de cómo en una ocasión se encontró con la escritora y esta lo insultó, lo golpeó y lo injurió por dejar entrever que Elisa en una ocasión le enseñó “el supuesto manuscrito” que ella aseguraba era un antiguo pleito de tierras que había requerido para escribir la segunda parte de la vida de don Sancho. Su enemigo más feroz fue Ávila Ayala, o al menos, quien más luchó por demostrar contra viento y marea que la obra no era de Hall, sino de don Sancho, y quien finalmente aplastó la figura literaria de Elisa Hall de Asturias, aportando un documento sobre la existencia de don Fernando, que él atribuye al personaje de don Diego, quien Elisa ratificaba que había salido de su invención y que Ávila Ayala consideró que Hall solo había cambiado el nombre.

Carlos Wyld Ospina fue quien, a través de un artículo publicado en El Liberal Progresista el 24 de enero de 1939, tentase a Hall a escribir otra obra literaria de la magnitud de SDM, que demostrara su talento literario:
[…] nos dolimos…de que la señora Hall fuera a contentarse con ese primero y presunto brote de su talento de novelista, sin decidirse a ofrecernos lo que tenemos derecho a exigirla, por los fueros del arte y si se quiere de la patria, ya no guatemalense sino americana: que nos dé una hermana gemela de Semilla de mostaza, con carne y sangre de criolla.
Elisa Hall respondió publicando Mostaza en octubre de ese mismo año de 1939, a manera de demostrar sus cualidades literarias. Con la aparición de Mostaza, quienes la atacaban ya no dijeron que esta obra no era de ella, sino simplemente que era de inferior calidad que SDM; los defensores, satisfechos de ver retratados a quienes bien conocían por el bando de los contrarios, fueron bajando la guardia; y así, el debate se fue diluyendo.  Con el paso del tiempo, Elisa Hall, un poco amargada por los ataques virulentos de un pequeño grupo de detractores que el resto de la sociedad tildara de envidiosos, perdió el interés por la escritura y se dedicó a pintar al óleo, a la acuarela y a su huerta-jardín.

 CONCLUSIÓN
Tras leer el debate, mi conclusión es que el asunto de la autoría de SDM pronto pasó a un segundo plano para convertirse en un pretexto que les permitió iniciar una batalla de erudición. Los críticos, siempre con la educación y la galantería propia del guatemalteco, se valieron de la polémica que suscitó Semilla de mostaza, para en virtud de la justicia, convertir el serio ejercicio de la crítica en meros ataques personales. De manera que, lo que empezó siendo, y debería haber seguido siendo, una crítica literaria seria, en muchos casos, derivó en una lucha de intelectuales, que intentaban demostrar su competencia cultural. En vez de enfocarse en el estudio de la obra y aportar pruebas, iniciaron una batalla sobre quién sabía más y quién tenía más crédito, prestigio o consideración para opinar sobre la misma. La obra de Elisa Hall se convirtió en una perfecta excusa para hacer un alarde de erudición; una oportunidad para demostrar quién era el amo del corral y, desde luego, más de uno la aprovechó. Pero muy pocos fueron los que se centraron en la obra en sí, de manera que el debate continuó en vigor.
Parece ser que la idea de “los contrarios” abrió un resquicio y dejó un gran poso en la sociedad guatemalteca y quizá, por eso, hoy en día, muchos sigan pensando que Elisa encontró un manuscrito del siglo XVIII, escrito por don Sancho y que lo copió. Los contrarios así lo creyeron y pedían justicia para quien conceptuaron que fue su autor. Mi investigación, por el contrario, pide justicia para restituir el valor literario de la obra de esta autora guatemalteca y creo suficientes las pruebas que aporto en "Semilla de mostaza (1938): polémica sobre la autoría y análisis interpretativo de la obra"[26].
BIBLIOGRAFÍA
Libros
HALL, Elisa, Mostaza, Guatemala, Tipografía Nacional, 1939.
Periódicos (por orden de aparición)
VELA, David «Interesante sesión en el seno de la Academia de la Lengua», El Imparcial (Guatemala), 8 de mayo de 1937.
VELA, David «Sale el libro de Elisa Hall», El Imparcial (Guatemala), 12 de octubre de 1938.
NOTA EDITORIAL: «Libro de Elisa Hall por salir a la luz», Diario de Centro América (Guatemala), 7 de octubre de 1938.
HERNÁNDEZ DE LEÓN, Federico «Semilla de mostaza», Diario de Centro América (Guatemala), 12 de octubre de 1938.
NOTA EDITORIAL: «Semilla de mostaza. Libro de Elisa Hall con que se enriquece nuestra bibliografía», El Liberal Progresista (Guatemala), 11 de octubre de 1938.
NOTA EDITORIAL: « ¿Ignorancia, mezquindad o desconfianza? ¿Cuál de las tres? Nuestro Diario (Guatemala), 26 de octubre de 1938.
NOTA EDITORIAL: «Reconocimiento de méritos», Nuestro Diario (Guatemala), 26 de octubre de 1938.
PÉREZ VALENZUELA, Pedro «En elogio de Elisa Hall», El Imparcial (Guatemala), 28 de octubre de 1938.
DRAGO-BRACCO, Adolfo «Semilla de mostaza», Nuestro Diario (Guatemala), 28 de octubre de 1938.
VALLE, José «Semilla de mostaza», Nuestro Diario (Guatemala), 31 de octubre de 1938.
RIÉPELE, Pío M. y VALLADARES, A. «Semilla de mostaza. Agradecimientos de la Academia», Nuestro Diario (Guatemala), 31 de octubre de 1938.
MAYORA, Eduardo «Impresión personal. Semilla de mostaza», Nuestro Diario (Guatemala), 31 de octubre de 1938.
VALLE, Luz «Semilla de mostaza: una obra femenina digna de aplauso», Nosotras, octubre de 1938.
AGUILAR, Sinforoso «Memorias de don Sancho Álvarez de Asturias…», El Imparcial (Guatemala), 4 de noviembre de 1938.
NOTA EDITORIAL «La autenticidad de Semilla de mostaza», El Liberal Progresista, 4 de noviembre de 1938.
MUÑOZ MEANY ««Semilla de mostaza», Nuestro Diario (Guatemala), 7 de noviembre de 1938.
SUÁREZ, Clementina «Junta de periodistas en…», El Imparcial (Guatemala), 8 de noviembre de 1938.
NOTA EDITORIAL: «Junta de periodistas en la casa de la Señora Hall. Ayer en la tarde», El Imparcial (Guatemala), 8 de noviembre de 1938.
NOTA EDITORIAL: «Al margen de la filiación de un libro», El Liberal Progresista, 8 de noviembre de 1938.
VALLE, José «Semilla de mostaza. La reunión de ayer en casa de la Señora Hall», Nuestro Diario (Guatemala), 8 de noviembre de 1938.
MAYORGA-RIVAS, Rodolfo «Sobre la identidad de Semilla de mostaza», Nuestro Diario (Guatemala), 8 de noviembre de 1938.
BRAÑAS, Cesar «Después de una junta. Equivocada interpretación de una gestión bienintencionada», El Imparcial (Guatemala), 11 de noviembre de 1938.
RODRÍGUEZ CERNA, José «El escándalo del día», El Imparcial (Guatemala), 11 de noviembre de 1938.
FERNÁNDEZ HALL, Francisco «Opiniones de F. Fernández Hall», El Imparcial (Guatemala), 11 de noviembre de 1938.
AGUILAR, Sinforoso «Semilla de mostaza… Carta de Sinforoso Aguilar. Sobre una junta de periodistas y de un libro», El Imparcial (Guatemala), 14 de noviembre de 1938.
NOTA EDITORIAL: «Ingredientes para la salsa de mostaza», El Liberal Progresista, 12 de noviembre de 1938.
NOTA EDITORIAL: «Incongruencias de una defensa», El Liberal Progresista,  14 de noviembre de 1938.
NOTA EDITORIAL: «El fisgueo», Nuestro Diario (Guatemala), 14 de noviembre de 1938.
VALLE, José «En el plano de la chunga», Nuestro Diario (Guatemala), 16 de noviembre de 1938
COBOS BATRES, Manuel «El misterio del libro amarillo», El Imparcial (Guatemala), 17 de noviembre de 1938.
FERNÁNDEZ HALL, Francisco «Mensaje del rey don Phelipe IV», El Imparcial (Guatemala), dos artículos publicados el 17 de noviembre de 1938 y el 26 de noviembre de 1938.
VIERA ALTAMIRANO, Napoleón «Semilla de mostaza. Una gloria de las letras de Centro América» Nuestro Diario (Guatemala), 18 de noviembre de 1938.
CATALINA, S. «El talento», Semanario Independiente (Guatemala), 19 de noviembre de 1938.
LLANO PÉREZ, Enrique «Crítica meliflua. El caso de la Señora Hall», Semanario Independiente (Guatemala), 19 de noviembre de 1938.
CEILÁN S. J. «El famoso libro de la Señora Hall», Semanario Independiente (Guatemala), 19 de noviembre de 1938.
VALLE, José «Don Manuel Cobos Batres en la liza», Nuestro Diario (Guatemala), 19 de noviembre de 1938
NOTA EDITORIAL: «Al redor de la envidia», Nuestro Diario (Guatemala), 19 de noviembre de 1938
VIERA ALTAMIRANO, Napoleón «Semilla de mostaza. Una gloria de las letras de Centro América II» Nuestro Diario (Guatemala), 19 de noviembre de 1938.
JUÁREZ MUÑOZ, J. Fernando «A propósito del discutido libro», El Imparcial (Guatemala) 22 de noviembre de 1938.
AGUILERA, León «El pasadismo literario agazapado salta cuando menos se piensa», El Imparcial (Guatemala) Del 22 al 26 de noviembre de 1938.
VALLE, José «La sombra fatídica de la duda», Nuestro Diario (Guatemala), 24 de noviembre de 1938.
HALL, Elisa «De Elisa Hall a Francisco Fernández Hall», El Imparcial (Guatemala) 25 de noviembre de 1938.
MORALES NADLER, Antonio «A propósito de un artículo de Napoleón Viera Altamirano», El Imparcial (Guatemala) 26 de noviembre de 1938.
COBOS BATRES, Manuel « ¡Hosanna!», El Imparcial (Guatemala), 30 de noviembre de 1938.
VIERA ALTAMIRANO, Napoleón «La polémica literaria: arte y artesanía», El Imparcial (Guatemala) 1 de diciembre de 1938.
FERNÁNDEZ HALL, Francisco «Más papista que el Papa», El Imparcial (Guatemala) 3 de diciembre de 1938.
MENÉNDEZ MINA, Isaura «Semilla de mostaza. La rotunda sorpresa», El Imparcial (Guatemala), 3 de diciembre de 1938.
RODRÍGUEZ CERNA, José «Antiguo pleito literario», Serie de cuatro artículos publicados en El Imparcial (Guatemala) Entre el 7 y el 14 de diciembre de 1938.
COBOS BATRES, Manuel «A paso de tortuga» del 7 de diciembre de 1938;
    «Donde se cuenta una anécdota de Carrera que no viene al caso», 8 de diciembre de 1938;
    «El manuscrito de don Sancho», 9 de diciembre de 1938;
    «La edad del manuscrito», 14 de diciembre de 1938;
    «En torno al culteranismo», 14 de diciembre de 1938;
    «Zarandeando el manuscrito» 18 de diciembre de 1938;
    «El mayor absurdo», 22 de diciembre de 1938;
    «El padre, el hermano y el rey Soto», 24 de diciembre de 1938;
    «Réplica a un rezagado» del 30 de diciembre de 1938.  Todos publicados en El Imparcial (Guatemala).
NOTA EDITORIAL: «El reconocimiento de los méritos ajenos como índice del propio valer», Nuestro Diario (Guatemala), 8 de diciembre de 1938.
LLUNA, Carlos, «El castellano del siglo XV», El Imparcial (Guatemala), 14 de diciembre de 1938.
De GANDÍA, Enrique «Carta de Semilla de mostaza en la Argentina», El Imparcial (Guatemala), 31 de diciembre de 1938.
AGUILERA, León «A estéticas nuevas, literatos nuevos», El Imparcial (Guatemala) 17 y 21 de diciembre de 1938.
WYLD OSPINA, Carlos «Los mejores ingenios del siglo de Oro… culteranos y vanguardistas», El Liberal Progresista (Guatemala), 20 de diciembre de 1938.
FERNÁNDEZ HALL, Francisco «Confidencias del rey don Phelipe», El Imparcial (Guatemala) 21 de diciembre de 1938.
FERNÁNDEZ HALL, Francisco «Confidencias del rey don Phelipe» II, El Imparcial (Guatemala) 28 de diciembre de 1938.
WYLD OSPINA, Carlos «Absolutismo intelectual», El Liberal Progresista (Guatemala), 20 de diciembre de 1938.
NOTA EDITORIAL: «Imposibilidad de restaurar el pasado», El Liberal Progresista (Guatemala), 20 de diciembre de 1938.
QUINTANA, Carlos A. «Cartas de Quetzaltenango», El Imparcial (Guatemala) 26 de diciembre de 1938.
ÁVILA AYALA, Manuel Mª. «Más Semilla de mostaza», El Imparcial (Guatemala), 3 de enero de 1939






[1] Vela, David «Sale el libro de Elisa Hall», El Imparcial (Guatemala), 12 de octubre de 1938.
[2] Nota editorial: «Libro de Elisa Hall por salir a la luz», Diario de Centro América (Guatemala), 7 de octubre de 1938.
Hernández de León, Federico «Semilla de mostaza», Diario de Centro América (Guatemala), 12 de octubre de 1938.
[3] Nota editorial: «Semilla de mostaza. Libro de Elisa Hall con que se enriquece nuestra bibliografía», El Liberal Progresista (Guatemala), 11 de octubre de 1938.
[4] Nota editorial: « ¿Ignorancia, mezquindad o desconfianza? ¿Cuál de las tres? Nuestro Diario (Guatemala), 26 de octubre de 1938.
[5] Pérez Valenzuela, Pedro «En elogio de Elisa Hall», El Imparcial (Guatemala), 28 de octubre de 1938.
[6] Drago-Bracco, Adolfo «Semilla de mostaza», Nuestro Diario (Guatemala), 28 de octubre de 1938.
[7] Valle, José «Semilla de mostaza», Nuestro Diario (Guatemala), 31 de octubre de 1938.

[8] Valle, José «Semilla de mostaza. La reunión de ayer en casa de la Señora Hall», Nuestro Diario (Guatemala), 8 de noviembre de 1938.
[9] Hall se ficcionaliza en estos capítulos como Sor Juana Inés de la Cruz y cuenta de manera metafórica la junta de periodistas que había vivido días atrás en su propia casa. Recordemos que la entrada de Sor Juana en la corte del virrey don Antonio Sebastián de Toledo no cayó bien entre algunos miembros de la misma, quienes no vieron con buenos ojos que una mujer irrumpiera en sus dominios. Por ello, el virrey invitó a casi cuarenta hombres de diferentes disciplinas humanísticas para que interrogaran a Sor Juana y esta contestó «a la manera de un galeón real» todas las preguntas.
[10] Hall, Elisa, Mostaza, Guatemala, Tipografía Nacional, 1939, p. 183-184.
[11] Rodríguez Cerna, José «El escándalo del día», El Imparcial (Guatemala), 11 de noviembre de 1938.
[12] Aguilar, Sinforoso «Semilla de mostaza… Carta de Sinforoso Aguilar. Sobre una junta de periodistas y de un libro», El Imparcial (Guatemala), 14 de noviembre de 1938.
[13] Cobos Batres, Manuel «El misterio del libro amarillo», El Imparcial (Guatemala), 17 de noviembre de 1938.
[14] Fernández Hall, Francisco «Mensaje del rey don Phelipe IV», El Imparcial (Guatemala), dos artículos publicados el 17 de noviembre de 1938 y el 26 de noviembre de 1938.
[15] Viera Altamirano, Napoleón «Semilla de mostaza. Una gloria de las letras de Centro América» Nuestro Diario (Guatemala), 18 de noviembre de 1938.
[16] Llano Pérez, Enrique «Crítica meliflua. El caso de la Señora Hall», Semanario Independiente (Guatemala), 19 de noviembre de 1938.
[17] Ceilán S. J. «El famoso libro de la Señora Hall», Semanario Independiente (Guatemala), 19 de noviembre de 1938.
[18] Juárez Muñoz, J. Fernando «A propósito del discutido libro», El Imparcial (Guatemala) 22 de noviembre de 1938.
[19] Aguilera, León «El pasadismo literario agazapado salta cuando menos se piensa», El Imparcial (Guatemala) Del 22 al 26 de noviembre de 1938.

[20] Hall, Elisa «De Elisa Hall a Francisco Fernández Hall», El Imparcial (Guatemala) 25 de noviembre de 1938.

[21] Viera Altamirano, Napoleón «La polémica literaria: arte y artesanía», El Imparcial (Guatemala) 1 de diciembre de 1938.
[22]  Fernández Hall, Francisco «Más papista que el Papa», El Imparcial (Guatemala) 3 de diciembre de 1938.
[23] Rodríguez Cerna, José «Antiguo pleito literario» El Imparcial (Guatemala) Entre el 7 y el 14 de diciembre de 1938.

[24] Cobos Batres, Manuel «A paso de tortuga» del 7 de diciembre de 1938; «Donde se cuenta una anécdota de Carrera que no viene al caso» del 8 de diciembre de 1938; «El manuscrito de don Sancho», del 9 de diciembre de 1938; «La edad del manuscrito» y «En torno al culteranismo» ambos del 14 de diciembre de 1938; «Zarandeando el manuscrito» del 18 de diciembre de 1938; «El mayor absurdo» del 22 de diciembre de 1938; «El padre, el hermano y el rey Soto» del 24 de diciembre de 1938; «Réplica a un rezagado» del 30 de diciembre de 1938.  Todos publicados en El Imparcial (Guatemala).
[25] Ávila Ayala, Manuel Mª. «Más Semilla de mostaza», El Imparcial (Guatemala), 3 de enero de 1939.
[26] Elisa Hall se documentó en enciclopedias y libros de historia para escribir una novela histórica, que se aproximara lo más fielmente posible a la realidad. Reescribe la historia, basándose en los presupuestos luckasianos del reflejo y de la visión histórica como progreso, justificando el origen del modelo nacional y analizando el pasado con fin de encontrar indicios y valores que habrían llevado a los valores culturales del presente. Sin embargo, gracias a que no tuvo acceso a algunos documentos históricos, hoy podemos afirmar que Semilla de mostaza es producto de su imaginación. Los indicios relativos al contenido histórico desmienten que la obra sea una realidad histórica escrita por don Sancho, por tanto son pruebas que van a favor de la autoría de Elisa. Los indicios formales revelan el mundo interior de su autora, al revivir en don Sancho los impulsos y los problemas que envolvían a la sociedad guatemalteca y en concreto a la mujer, en un estado opresor y dictatorial. Por otra parte, los indicios ideológicos son una prueba de que la obra es una sátira, una burla dirigida a censurar los defectos, errores y vicios de los españoles, que llegaron a Guatemala para dejar su débil semilla en una tierra fértil. Y por último, los indicios lingüísticos, también apuntan a que la obra muestra un peculiar castellano antiguo, cuyas reglas fonéticas y morfológicas fueron recopiladas de diferentes siglos; un arduo trabajo realizado por una mente inquieta y divertida, que a modo de pasatiempo, seleccionó e ideó un rancio castellano, con tintes de lengua romance, que llegó a burlar la competencia en historia de la lengua de muchos estudiosos e intelectuales.